Enero tiene una fama injusta en el calendario gastronómico. A menudo lo etiquetamos como el mes de la «cuesta», de la dieta estricta o de la austeridad tras los excesos navideños. Sin embargo, en Restaurante Zeppelin, somos firmes defensores de estas semanas de frío intenso. ¿Por qué? Porque cuando las temperaturas en la sierra de Madrid descienden y el viento sopla fuerte en la Calle de Jesusa Lara, la comida recupera su función más primitiva y placentera: la de entrar en calor.

En verano comemos para refrescarnos, buscando ligereza y rapidez. Pero en invierno, el acto de comer se transforma en un ritual de refugio. Buscamos platos que nos abracen desde dentro, salsas que humeen, texturas que reconforten el espíritu y sabores profundos que permanezcan en el paladar. Es la época dorada de la cocina de fondo, del «chup-chup» lento y de la sobremesa larga al resguardo de un buen salón.

Hoy queremos reivindicar esos platos que actúan como una estufa interior. No son simples recetas; son antídotos contra el frío. Si este fin de semana el cuerpo te pide tregua y confort, aquí tienes nuestra selección de cuatro imprescindibles que justifican, por sí solos, una visita a Zeppelin.

1. Albóndigas de Aguja de Ternera y Secreto Ibérico: La evolución del guiso casero

Pocos platos existen en el recetario español que despierten una nostalgia tan potente como las albóndigas. Son el sabor de la infancia, de la casa de la abuela, de la seguridad del hogar. Pero en Zeppelin no nos conformamos con replicar la nostalgia; nuestra obsesión es elevarla.

El secreto de nuestras albóndigas —y nunca mejor dicho— reside en la alquimia de sus carnes. Hemos huido de las mezclas convencionales para apostar por un dúo ganador: la aguja de ternera y el secreto ibérico. La aguja aporta la estructura y el sabor intenso a vacuno, mientras que el secreto ibérico, con su maravillosa grasa infiltrada, garantiza una jugosidad extrema. Al cocinarse juntas, la grasa del secreto se funde lentamente, impregnando la ternera y logrando una textura melosa que se deshace en la boca sin apenas esfuerzo.

Albóndigas caseras de aguja de ternera y secreto ibérico en salsa
Albóndigas de aguja de ternera y secreto ibérico, un clásico elevado.

Pero seamos honestos: unas albóndigas no son nada sin su salsa. Y aquí es donde el plato se convierte en una experiencia religiosa para los amantes del pan. Nuestra salsa es el resultado de una reducción paciente, oscura, brillante y densa, cargada de los jugos de la carne y verduras pochadas hasta casi desaparecer. Es un plato que invita a dejar los modales rígidos a un lado y a practicar el noble arte de «rebañar».

Es, en definitiva, un plato de cuchara espiritual, aunque se coma con tenedor. Una opción robusta que te devuelve la energía perdida tras una caminata por Torrelodones o una mañana de gestiones bajo el frío.

2. Arroz de Secreto y Setas: El bosque en tu plato

Existe la creencia popular de que el arroz es territorio exclusivo del verano, de los chiringuitos y de los mariscos frente al mar. Nada más lejos de la realidad. El arroz es un cereal camaleónico que se adapta al paisaje que lo rodea, y su versión invernal tiene una elegancia y una potencia que, para muchos de nuestros clientes habituales, supera a la versión estival.

Nuestro Arroz de Secreto y Setas es un homenaje a la tierra, a la montaña y al invierno. Aquí no encontrarás la brisa marina, sino el aroma a tierra mojada, a bosque y a leña. Las setas de temporada son las protagonistas indiscutibles de esta época, aportando texturas carnosas y sabores umami que combinan a la perfección con el cereal.

Arroz meloso con secreto ibérico y setas de temporada
Arroz de secreto y setas: sabores de tierra para días de frío.

Para darle el carácter necesario para combatir el frío, volvemos a confiar en el secreto ibérico. Al integrarlo en el sofrito y en la cocción, conseguimos que cada grano de arroz quede envuelto en una fina película de sabor, untuosa y brillante. Buscamos ese punto exacto de cocción donde el grano se mantiene suelto y entero, pero el conjunto resulta meloso en el paladar.

Es un plato reconfortante, de esos que calientan las manos si sujetas el plato y el alma al probarlo. Ideal para compartir en una mesa redonda con amigos y una botella de vino tinto con cuerpo. Si pensabas que el arroz no era para enero, este plato te hará cambiar de opinión.

3. Alcachofas con Salsa de Naranja: La joya efímera de la temporada

Si el invierno tuviera una reina en el reino vegetal, esa sería sin duda la alcachofa. Estamos en el momento cumbre de su temporada. Enero y febrero nos regalan las mejores piezas: prietas, tiernas y llenas de sabor. Sería un pecado gastronómico no darles el protagonismo que merecen en nuestra carta.

Muchos asocian la verdura con algo «aburrido» o excesivamente ligero, pero la alcachofa juega en otra liga. En Zeppelin la tratamos como lo que es: una joya efímera. Para esta temporada, hemos querido darle un giro que sorprenda al paladar y aporte luminosidad a los días grises: las servimos confitadas y bañadas en una delicada salsa de naranja.

Alcachofas tiernas con salsa de naranja plato de invierno
Producto de temporada: Alcachofas con un toque cítrico.

La combinación puede parecer arriesgada sobre el papel, pero en boca tiene todo el sentido del mundo. El ligero amargor natural de la alcachofa encuentra su contrapunto perfecto en la acidez dulce y aromática de la naranja. Es un plato que se sirve caliente, reconfortante, pero que al mismo tiempo limpia el paladar y resulta increíblemente elegante.

Aprovechar los productos de temporada no es solo una cuestión de sostenibilidad o calidad; es una cuestión de disfrute. Comer alcachofas ahora es comerlas en su plenitud máxima. Es un plato que te conecta con el ciclo natural del año, recordándonos que el invierno también nos regala tesoros si sabemos dónde mirar.

4. Torrija con Helado: El contraste térmico definitivo

No podíamos cerrar una oda a los platos de invierno sin hablar del postre. Y si hay un dulce que representa la calidez, la tradición y el placer culpable, es la torrija. Aunque su fama la sitúa en Semana Santa, en Zeppelin creemos que una buena torrija no debe tener fecha de caducidad, y menos en los meses de frío.

Nuestra torrija no es un simple trozo de pan mojado en leche. Buscamos esa textura casi de crema por dentro, empapada hasta el núcleo, y una caramelización exterior crujiente que rompa al contacto con la cuchara. Pero la magia en invierno surge del contraste.

Torrija casera con bola de helado, postre recomendado
El final perfecto: Torrija templada y helado.

La servimos templada, recién hecha, acompañada de una bola de helado. Ese juego de temperaturas en la boca —el calor dulce y especiado de la torrija frente al frío refrescante del helado— es una de las sensaciones más placenteras que se pueden experimentar al final de una comida. Es el broche de oro para una comida contundente, el acompañante ideal para el primer café de la sobremesa mientras fuera sigue haciendo frío.

El invierno se vive mejor alrededor de una mesa

En Restaurante Zeppelin creemos que la mejor forma de combatir las bajas temperaturas no es solo con calefacción, sino con calidez humana y gastronómica. Estos cuatro platos son nuestra propuesta para que salgas de casa, te reúnas con los tuyos y disfrutes del placer de comer bien, sin prisas y sin frío.

Este viernes 23 de enero, y durante todo el fin de semana, nuestras cocinas estarán funcionando a pleno rendimiento para ofrecerte ese refugio que te mereces. Porque, al final, la cuesta de enero se sube mucho mejor con el estómago lleno y el corazón contento.

¿Te vienes a entrar en calor con nosotros?

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